martes, 12 de octubre de 2010

Subtetris

Este post fue publicado en la revista Oblogo nº 47, puedes leerla online aquí.



El metro.
Ese purgatorio que a menudo parece el mismo infierno gracias a su clima tropical, y a la gente que mira fuera del vagón cuando está en marcha; moviendo sus ojos como si estuvieran poseídos.

Esas y el resto de personas que se ensardinan en sus convoyes en hora punta se convierten -sin saberlo- en piezas de un gran Tetris subterráneo:


Las deseadas. Son las que intentan mantenerse rectas y en equilibrio, economizando el espacio y evitando apoyarse en las demás para no dificultar su acomodamiento.

Nos gustaría que todas fueran así para poder disfrutar de una jugada fácil y despreocupada, pero sabemos que es imposible; siempre entran en juego piezas retorcidas.
















Las difíciles de encajar.
Esas personas que Nintendo ha puesto ahí para putearte. Esos piezas -porque siempre son del sexo masculino- que si no han aparecido aún en tu panel de juego, sabes que se dejarán caer pronto.

Son los invasores del espacio vital por excelencia. Los amantes del conflicto: Manos largas, Arrima cebolletas y Cuellos jirafa.



Las que dan rabia. Esas a las que, aparezcan cuando aparezcan, siempre hay que cederles un asiento. Tienen preferencia y sabemos que la merecen, pero eso no quita que nos dé rabia tener que colocarlas.

Por otro lado; su condición reclama unos mayores reflejos para evitar el aire que se genera a la altura de su cabeza, que es -por lo general- el único que les llega (Ver simulación real al final del post).




Las incómodas. Las máximas dilapidadoras de espacio; las que pretenden salir airosas sin la sensación de haber sido violadas por las piezas difíciles de encajar.

Intentan abarcar el mayor perímetro posible y lo hacen -como mínimo- apartando la cabeza y contrayendo el trasero inyectándolo hacia dentro. Éstas, por regla general, solemos ser mujeres.


Como buen juego de habilidad, cada parada es un nivel donde los bloques de piezas que estaban encajados desaparecen y se substituyen por piezas nuevas que formarán un nuevo amasijo al que tú, como integrante, tienes que adaptarte.


vagon de metro, Version tetris

No te preocupes por si pasarás o no de fase, seguro que tarde o temprano aparecerá algún menda tocando la guitarra.

8 comentarios:

Alex Kocher dijo...

Jajajaja, que currada, aunque en realidad hay un siguiente nivel más complicado: ese en el que el Tetris se combina con el Puzzle Bobble. Las mochilas y las bolsas que lleva la gente que se adieren a las piezas del tetris y te obligan a ponerte en posiciones imposibles.

la abuela bloguera dijo...

Bravo, eh?

Bravo.

Ximo dijo...

Rumanos con acordeón tocando la canción del Tetris. Cada mañana, por el resto de tu vida, ahí en esos túneles. Me pregunto si merece la pena vivir.

al dijo...

Todo encaja.

Ahora, espera a ver esto. Aunque a tu argumento le veo muchas más posibilidades.

jonathan millán dijo...

Joder! porque no conocía este blog? Porque no se me había informado?.
En realidad es culpa mía, lo sé. No dejaré pasar ni una a partir de ahora, esto es Oro.

Uri dijo...

Patri, muchas felicidades por este post. Me parece genial y me he reido un buen rato. Suerte en el concurso :)

Patricil dijo...

@Uri: Gracias! Acuérdate de votar, que si no la suerte no creo que sea suficiente ejejej

.ant. dijo...

.Amos como clavos.

vamos como clavos
sardinas que nunca han visto el mar
nos transportamos incomunicados y frenéticos/
encastrados en planchas de metal
que en caso de ataud cuchillas ardientes/
recuento de muertos
identificaciones adversas.
caemos como aerolitos de cristal
mareados y en lo oscuro
atrapamos un aliento hasta que se nos pudre/
luchamos por lo perpetuo reconociendo que todo es efímero/
sabemos y no en fin que esta vida es nuestra/
que nadie excepto nosotros somos nosotros/
que nuestra frente no tiene por qué sudar el pan que otros sudaron/
sabemos y no en fin una relación tan ridícula de cosas/
que sería mejor dejar de hablarnos y
empezar a hacernos.

.ant.

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