sábado, 14 de noviembre de 2009

Juicio en el metro, por favor

No es la primera, ni la segunda, ni la tercera, ni la cuarta vez que escribo sobre el metro y las costumbres de sus gentes; ni siquiera es la quinta. Es -junto con la caca y la ropa interior- uno de los temas más recurrentes del blog; y en esta ocasión, al diseccionar la fauna del metro he detectado tres tumores: los falsos testigos, los encubridores y los cómplices (este último es una aportación de Álvaro).

Los falsos testigos son esa gente que baja corriendo las escaleras del andén. Esas personas que te hacen precipitarte a ti también, creyendo que todavía estás a tiempo de coger el último tren. Pero llegas al andén y no hay nada; quedan aún dos minutos en el marcador, Rocky se ha puesto a hacer estiramientos y detrás de ti baja otro corredor indignado que ha seguido tu pistoletazo de salida.

Pero eso no es todo, a este señor le sigue a su vez una hilera de atletas que -imitando a sus predecesores- han creado un bucle de falsos testigos que durará aproximadamente un minuto y medio; momento en el que la siguiente persona que valide su billete y eche a correr siguiendo a la procesión, llegará al andén y se encontrará allí el metro, a punto de irse. Para ese señor, el que le ha pasado el testigo será -valga la redundancia- un testigo real, de los de mano en Biblia.

hombre corriendo por las escaleras del metro de paris
Venga Rocky, cuesta arriba, con un par. Tal vez a Toyota le interese fomentar esta actividad como réplica a la campaña de Volkswagen.

Los falsos testigos tienen delito, pero los más condenables son los encubridores. Estás validando el billete y oyes que llega un metro. Te fijas en la gente que baja las escaleras de los dos andenes para deducir si el que llega es el tuyo o el que va en dirección contraria y evitar así generar el bucle de falsos testigos; y ves que la persona que está bajando las escaleras que van a tu andén lo hace con toda la tranquilidad del mundo. O bien el metro es el de la otra vía o ya está cerrado las puertas, así que te relajas; hasta que llegas al andén y ves las puertas del vagón cerrándose con el encubridor dentro. ¿Tanto le costaba dar una señal, un pequeño trote?

Y por último encontramos a los cómplices. Las personas que acaban de salir del vagón del metro y te ven bajar las escaleras mientras ellos las suben. Esa gente sabe perfectamente si te va a dar tiempo de coger el metro o no. Son cómplices del metro y también de los encubridores; y se toman la libertad de juzgarte, echándote encima el reojo del indulto o el de la condena.

14 comentarios:

Alex Kocher dijo...

A mi el metro me parece un medio de transporte frio. No hay nada como correr desesperado hacia el autobús, que te cierren la puerta en las narices, que el conductor haga como que no te ve y se separe metro y medio de la acera para avanzar 3 metros más y pararse en el semáforo de al lado de la parada. Es entonces cuando aporreas la puerta diciendo "eh! que estoy aquí" y el conductor te mira con expresión seria ladeando la cabeza de derecha a izquierda expresando con su mirada: "Estoy separado de la acera. Sí, hay 6 metros de autobús que todavía están enfrente de la parada, pero no te voy a abrir porque a mi me la suda que tengas hambre, estés cansado y tengas que esperar 10 minutos de pie y jodido de frio para coger el siguiente".
La comunicación, el trato humano, la pasión del conductor y el pasajero...para sentirme Dios por un día desearía ser autobusero.

Mel dijo...

¡Quiero un post en el que se mezclen los tres grandes temas!
No debe de ser muy dificil...

Y yo me pregunto, ¿que es lo que piensas tú cuando estás en la situación de un cómplice? Dependiendo si tienes un día bueno o uno malo, puedes pensar cosas como "corre corre caballito" a "pobre hombre, no llega..."

Angelillo dijo...

También están los que obstruyen a la justicia, que son los que, cuando ya bajas corriendo desesperadamente, ellos acaban de salir y se chocan contra ti, oyes los pitidos del cierre y esos siguen ahí, poniéndose en medio, y el metro/tren se cierra y se pira sin ti.

Kebiin (Sergio) dijo...

Alex, eso solo pasa en nuestra querida ciudad, en Madrid .. no solo paran sino que te abren la puerta!!! y no para reirse de ti si es lo que estás pensando. Incluso l@s p**** abuel@s se sientan al final del autobus!!

Se que no te lo vas a creer, yo tampoco me lo creía, hasta que lo ví con mis propios ojos. Toda una experiencia

morri dijo...

¡Cuánta verdad! ¡La de veces que habré corrido absurdamente por falsos testigos! Yo procuro avisar y correr cuando está el metro llegando, para avisar. Aunque cuando voy con poca prisa camino muuuy lento. Incluso cuando el tren está ahí parado con las puertas abiertas y voy caminando con la pachorra... Esos días son como de victoria moral: he ganado al maldito estrés del metro. ¿Te quieres ir de la estación? Pues vete, tengo tiempo de sobras. JA.

EC-JPR dijo...

Al vivir en una ciudad pequeña empatizo más con Alex Kocher: las veces que he tenido que recurrir al metro generalmente cargaba con un muerto que me impedía cualquier intento de carrera. Y además, llegar a Barajas es una hora de metro, ¿qué más da perder un convoy?

PotiMan dijo...

Estas cosa en cádiz (y supongo que en toda Andalucía) no pasan, por varias razones:
- No tenemos metro....(Aunque tenemos una especie de metro-tren cercanias la mar de chulo, que tambien va bajo tierra)....porque Cadi es una capital muy cuca! asi como de bolsillo, lo de la gran metropolis se lo dejamos a Jeré, también llamada "no somos sevilla, pero estamos trabajando en ello".
-Y 2º. La impuntualidad es algo que se asume en todos los ambitos sociales, desde el familiar al empresarial, lo que nos permite disfrutar del paisaje, aunque saque de quicio a los foraneos (Y los nativo de vez en cuando tb).

Cuandollegoacasa dijo...

Qué grande! jajaj me ha encantado! esty totalmente de acuerdo!

Anónimo dijo...

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Luis R. Álvarez dijo...

Me gustan los cómplices. "Cómplices del metro", no de la institución "METRO", ni siquiera del metro como red de transporte de una ciudad concreta; son cómplices del convoy que acaba de llegar, esbirros de ese tren que está ahora en el andén y que no quiere que te subas a él. Su única arma son miradas que dan mucha rabia, no hacen nada más.

Anónimo dijo...

Buenísimo, sin duda xD

Patricil dijo...

@Alex Kocher & Kebiin: ¡Los conductores del metro a veces también esperan! Yo alguna vez he bajado corriendo y han cerrado las puertas detrás de mí.

@Angelillo: Es cierto, yo alguna vez también he sido de esos; y me he dado cuenta poco después.

@morri: Para ir con la calma hasta las últimas consecuencias hay que tener valor, yo he intentado hacerlo, pero cuando ya me queda poco para llegar siempre hecho a correr.

@EC-JPR: ¡Pues depende de lo apurado que vayas de tiempo!

@Cuandollegoacasa: ¿Ibas a la Uvic?

@Luis R. Álvarez: Así, sí.

@Anónimo: A ti no sé qué contestarte, pero como sólo quedas tú no te hare el feo; ¡gracias!

Patricil dijo...

@PotiMan: Tengo puntualidad andaluza.

Rafalillo dijo...

Hola Patricil!

He incluido este post en la sección que tengo en mi blog, aquélla en la que ya te incluí una vez; aquí tienes el enlace:
http://elmundoderafalillo.blogspot.com/2009/11/no-es-mio-pero-es-interesante-iv.html

Ya van dos ;)

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