miércoles, 3 de junio de 2009

Restregarse contra una piedra

A juzgar por lo que sale en las películas, series y dibujos animados; hay un día en el que los niños yankees tienen que coger un objeto peculiar que tengan en casa y enseñarlo en clase.

Como cuando Bart llevó a su perro al colegio en aquel episodio de Los Simpson:


Bart está proyectando una película en la que Homer aparece apagando las velas de una tarta de aniversario mientras se le prende la barba:

Bart: Se van a partir con ésto en "Enseña y Cuenta".
Marge: No sé si me gusta la idea de que tu clase se ría de los momentos íntimos de tu familia. ¿No te molestaría que dentro de 20 años la gente se riera de cosas que hiciste?
(...)
Marge: ¿Por qué no llevas esta patata? Es gigantesca.
Bart: Mamá, tú siempre tratas de encajarme una patata, ¿dime, por qué?
Marge: Es que son tan monas...
Bart: ¿Qué llevo para "Enseña y Cuenta"?
Lisa: Si quieres una de mis geodas... esas rocas de mi mesa. No, eso es un trilobites. Eso es madera fosilizada. Bart, eso es una magdalena.

Bart sube al autobús y se da cuenta de que todos sus compañeros han decidido llevar una geoda:
Al rico kiwi, vamos a aocar ahí nuestras cucharas.

Ahora, sustituyamos las geodas por piedras pómez:

¿Veis las 7 diferencias? Yo no.


Esa imagen podría darse en la vida verdad. ¡Podría pasar! Un niño que busca por casa algo para presentar ante su clase. Está buscando el objeto más antiguo que haya, algo tosco e inservible cuya existencia no tenga sentido en nuestra época, algo prehistórico, un fósil, un trozo de roca con un búfalo untado en ella, algo así; y en su inspección arqueológica, va al baño y se encuentra con un delicado centro de cerámica con unas cuantas conchas, caracolas, estrellas de mar y esa piedra. Esa piedra de textura irregular, atada con una cuerda:

Todo muy fósil, muy Zen.


Recuerda que su madre le dijo que servía para eliminar la piel muerta, restregando esa piedra contra la planta de los pies. ¿Quién sino un ser prehistórico iba a hacer tal cosa? Hemos inventado ordenadores, satélites, comida para el microondas; ¿Cómo vamos a hacer algo tan rudimentario? Frotarnos los pies con una piedra. Comprar una piedra. Envasar una piedra. Ponerle un código de barras a una piedra. Envolver una piedra para regalo ¡Eso sería una locura!

Total, que el niño se va al colegio con su piedra pómex (también llamada pumita) y explica ante toda su clase que los hombres del Paleolítico agujereaban piedras como esa que él tiene entre sus manos, todavía impregnada con restos de valioso tejido ancestral, les ataban una cuedra y las utilizaban para quitarse los abundantes callos que les salían después de estar todo el día danzando por ahí con los pies descalzos.

La profesora, totalmente ruborizada tras oír su argumentado razonamiento, no se atreve a llevarle la contraria. Claro que no, porque ella es una persona civilizada. Aplaude, añade un "Muy bien, Juanito" y le dice al siguiente alumno que salga a la pizarra.

Próximamente: La esponja natural y el guante de crin.

7 comentarios:

Toni dijo...

Mal, muy mal.
Pones lo de restregarse con una piedra y entro aquí en plan morboso (que mente mas sucia la mía)

Mel dijo...

No quiero imaginarme qué habrá inspirado este post... Te imagino restregandote con una piedra, y después quedarte mirandola cual Hamlet....

O eso, o es que hoy es el día de "Enseña y Cuenta en el Blog", y es lo primero que encontraste.

Patricil dijo...

@Toni: La piedra pómez también se puede usar para limar los callos de las manos.

@Mel: En efecto, me estaba restregando la piedra cuando...

Nacho dijo...

Teoría del Absurdo, me gusta. Creo que seremos grandes amigos.

Saludos!!

EC-JPR dijo...

Y yo que pensaba que me iba a encontrar, no sé, la historia de un perro solitario desfogándose con los adoquines, y nos sorprendes con una piedra pómez. No sé si felicitarte o darte una colleja...

El Hombre de la Pústula dijo...

Nunca creí que fuera realmente una piedra, no hay ninguna piedra que flote en el agua y esta cosa Pómez flota.

Lo que no sabía es que había que hacerle todos esos agujeros, qué difícil ¿no? Hacerle todos los poros, no me extraña que las hayan dejado de fabricar.

Nesta dijo...

Dentro de unos años los niños llevarán bombonas de butano al colegio, eso si que es prehistórico.

Artículos relacionados

Artículos relacionados